Cuatro cubos
en un vaso —
transparentes.
Temporales.

Dentro del plástico
tan cerca
sin manera
de llegar
al horizonte ámbar
con corona blanca

Sin razón
un ramo
de manzanilla —
el único
que he recibido
me acompaña

Las flores secas
se quedan
conmigo
tomando
de mí

Algún día
volveré
a mi equilibrio
ellas revivirán
y yo habré cumplido
mi destino

Sobre el poema

Este poema salió de un taller de poesía surrealista. La consigna era escribir desde la perspectiva de un vaso de hielo, en mi caso con una cerveza y una ramita de manzanilla cerca.

Me quedé un momento con esos objetos y en algún punto el hielo empezó a sentirse familiar. El anhelo por algo que está casi al alcance, la compañía inesperada de una ramita de manzanilla seca, y la paz tranquila de saber que el cambio viene, no como pérdida, sino como regreso.

El hielo sabe que es temporal. Eso no es lo triste. Lo triste es qué tan cerca está la cerveza.